El MAS sufre su peor derrota y pierde casi toda representación en el Congreso de Bolivia

Bolivia

El Movimiento Al Socialismo (MAS), que durante casi dos décadas dominó la política boliviana, sufrió un revés sin precedentes en las elecciones generales del 17 de agosto. De acuerdo con los resultados oficiales difundidos este martes por el Tribunal Supremo Electoral, el partido obtuvo apenas dos diputados y no logró ningún escaño en el Senado, quedando prácticamente marginado del nuevo Congreso.

La contienda presidencial se definirá en una segunda vuelta el próximo 19 de octubre entre el centrista Rodrigo Paz y el derechista Jorge “Tuto” Quiroga, quienes encabezaron los comicios. En total, de los 166 legisladores, el bloque de Paz consiguió 65 escaños, el de Quiroga 51, la alianza de Samuel Doria Medina 32 y la fuerza Súmate de Manfred Reyes Villa seis. Otros dos partidos menores completan la representación.

La debacle del MAS refleja las fracturas internas entre el expresidente Evo Morales y el actual mandatario Luis Arce, que llevaron a postular al exministro Eduardo Del Castillo, quien apenas alcanzó el 3,17% de los votos. Ese porcentaje, aunque bajo, le permite al partido conservar su registro. En paralelo, la disidencia liderada por Andrónico Rodríguez logró un 8,5% y ocho diputados, consolidándose como la expresión más visible de la izquierda en esta elección.

El voto nulo alcanzó un récord de 19,87%, tras el llamado de Morales a rechazar las boletas, lo que profundizó la crisis interna del movimiento fundado en 1997. “El MAS está prácticamente muerto como partido, está acabado”, señaló el politólogo Diego von Vacano, de la Universidad de Texas A&M, aunque advirtió que Morales sigue siendo una figura influyente en el escenario nacional.

En este nuevo panorama político, ninguna fuerza alcanzó los dos tercios necesarios en el Congreso para aprobar reformas de fondo, lo que obligará al próximo gobierno a tejer acuerdos. “El ganador del balotaje tendrá que negociar y construir alianzas si quiere avanzar en su programa”, apuntó el analista Carlos Saavedra.

Mientras tanto, Paz y Arce sostuvieron un encuentro en Palacio de Gobierno para hablar de una “transición pacífica” y de la crisis económica más severa en décadas. Quiroga, por su parte, declinó participar al considerar que el Ejecutivo debe enviar primero “señales claras” para enfrentar la emergencia.

El derrumbe del MAS marca un punto de inflexión en la historia reciente de Bolivia: un viraje hacia el centro y la derecha que reconfigura el mapa político tras 20 años de hegemonía izquierdista.

Fuente: AP

 

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