En un intento por evitar su inminente censura parlamentaria, Gustavo Adrianzén presentó este martes su renuncia irrevocable a la Presidencia del Consejo de Ministros de Perú. Su dimisión se produce en un contexto de profunda crisis institucional, marcada por una creciente inseguridad ciudadana y una inminente paralización nacional convocada por diversos sectores sociales.
Adrianzén, abogado de formación y exministro de Justicia durante el gobierno de Ollanta Humala, asumió el cargo en abril de 2023 tras la salida de Alberto Otárola, quien dimitió en medio de un escándalo por acoso sexual. Con un estilo confrontacional ante los medios y una postura incondicional en defensa de la presidenta Dina Boluarte, Adrianzén se convirtió en el tercer jefe de gabinete en lo que va del actual mandato presidencial. Su gestión apenas se extendió por 14 meses.
El punto de quiebre de su permanencia en el cargo fue la crisis humanitaria en la localidad de Pataz, en la región La Libertad, donde 13 trabajadores mineros fueron asesinados por presuntas bandas criminales. El entonces primer ministro negó inicialmente que las víctimas tuvieran relación laboral con la empresa minera Poderosa, una afirmación desmentida posteriormente por familiares y documentos oficiales. El caso generó un fuerte rechazo social y político, catalizando la presentación de cuatro mociones de censura en su contra por parte de diversas bancadas legislativas.
El Ejecutivo había declarado Pataz en estado de emergencia hace más de un año, sin embargo, los operativos policiales no lograron contener la violencia. La percepción de ineficacia se intensificó y terminó por minar completamente la legitimidad del gabinete.
En un mensaje a la nación desde Palacio de Gobierno, Adrianzén defendió su gestión y evitó asumir responsabilidades políticas. “Durante mi labor como premier actué con responsabilidad y compromiso. Más temprano que tarde se reconocerá que lo hicimos todo por el Perú”, expresó, sin mencionar los cuestionamientos clave que precipitaron su salida.
La renuncia de Adrianzén desencadenó una reconfiguración en el gabinete. La presidenta Boluarte designó al exministro de Transportes, Raúl Pérez-Reyes, como nuevo titular de Economía y Finanzas, en reemplazo de José Salardi. El general en retiro Carlos Malaver Odias asumió el Ministerio del Interior, mientras que César Sandoval fue nombrado al frente del Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
Pese a los cambios, el Ejecutivo continúa inmerso en una crisis de gobernabilidad. Según la última encuesta de Ipsos, la aprobación de la presidenta Boluarte se desploma a niveles mínimos históricos: 0% en la región norte y más del 90% de rechazo en el resto del país. La inestabilidad política, sumada a una creciente presión social, mantiene al gobierno en una situación de extrema fragilidad institucional.
Fuente: El País