Prigozhin: el fiel de Putin que conquistó Bajmut y se rebeló con el grupo Wagner




Rusia

Redacción Sufragio

 La historia turbulenta de Rusia bajo el liderazgo de Vladímir Putin está marcada por nombres que resuenan con inquietud y crimen. Entre ellos, destaca Yevgueni Prigozhin y su empresa de mercenarios conocida como Wagner, un nombre que ha dejado una impronta de influencia desestabilizadora en diversas regiones, especialmente en África. Sin embargo, su papel más determinante se forjó en la guerra que estremeció al mundo: la invasión de Ucrania.

Prigozhin, un confidente de Putin desde los albores de su carrera política en San Petersburgo en los años noventa, aprovechó el telón de fondo del Kremlin sediento por restaurar la grandeza imperial rusa. Bajo este paraguas, dio vida a una compañía de mercenarios dispuesta a realizar las tareas más oscuras y clandestinas en lugares donde la presencia oficial rusa no podía manifestarse. Fue en el contexto de la invasión a Ucrania que Wagner emergió abiertamente en la arena internacional, convirtiéndose en un brazo privado del poder ruso. Los mercenarios de Wagner se convirtieron en la punta de lanza en la ofensiva por el control de Bajmut, una ciudad crucial en la provincia de Donetsk.

El asalto a Bajmut, que transformó la ciudad en un paisaje desolado y sin vida, se extendió desde el verano de 2022 hasta la primavera de 2023. Estas fuerzas rusas estaban compuestas en su mayoría por los hombres de Wagner, cerca de 30,000 individuos que habían aceptado esta tarea a cambio de reducir sus sentencias carcelarias. La mayoría de ellos encontraron la muerte en el fragor del combate, según informes de inteligencia de la OTAN.

El triunfo de Wagner en Bajmut se basó en una premisa simple pero brutal: no había opción de retroceder. Cualquier intento de abandonar el asalto era castigado con la ejecución sumaria. Imágenes capturadas por las Fuerzas Armadas de Ucrania, así como material proveniente de la propia empresa Wagner, confirmaron esta estrategia. Los mercenarios sacrificaron sus vidas para agotar las defensas enemigas, permitiendo que las fuerzas regulares del ejército ruso completaran la operación.

Los logros de Prigozhin se construyeron sobre un montón de cadáveres, y a medida que sus éxitos aumentaban, también lo hacía su descontento público con el mando militar ruso. Criticó abiertamente al ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, por lo que percibía como una falta de apoyo a Wagner y una infravaloración de su papel en la invasión de Ucrania. Estas bravatas y cuestionamientos resonaron entre sus seguidores, aumentando su perfil durante la guerra.

Su valentía aparente contrastaba con los líderes militares de alto rango que evitaban el frente. Esta actitud se intensificó, llegando a su punto culminante con un intento de golpe de Estado en junio. Poco antes de esta intentona, los Servicios de Seguridad de Ucrania buscaron información comprometedora sobre Putin por parte de Prigozhin, lo que resaltó el distanciamiento creciente entre el ex aliado y el presidente ruso.

Después de la amenaza del levantamiento militar y la anunciada intervención de Wagner por parte del Estado ruso, Prigozhin desapareció en el misterio. Aunque Bielorrusia se planteaba como su exilio teórico, el despliegue de fuerzas mercenarias en las fronteras europeas generó alarma en la OTAN. La última aparición pública de Prigozhin fue en un video desde África, donde prometía que Wagner seguiría reclutando mercenarios para luchar por la "libertad del continente", en realidad, luchando contra influencias políticas occidentales.

Este miércoles, el destino de Prigozhin y el poder acumulado por Wagner tomaron un giro inesperado. El avión que lo transportaba se estrelló en Rusia, rompiendo el hilo que sostenía su figura en el escenario global. Con su caída, se cierra un capítulo oscuro y controvertido en la historia moderna de Rusia, dejando un legado de crímenes y desestabilización que perdurará en los libros de historia.

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Bestiario Político No. 68