El Phubbing: cuando la conexión digital desafía las relaciones personales



Mosaico

Redacción


 En el bullicio cotidiano de la vida moderna, dos personas compartiendo un momento juntas parece ser cada vez más raro. Sentados uno al lado del otro, en una mesa o incluso frente a una pantalla de televisión, estas dos almas parecen unidas por el tiempo compartido, hasta que la disonancia de una notificación en el móvil rompe la armonía. 

Una alerta suena, la pantalla se ilumina y, sin darse cuenta, una de las personas se ve atrapada por el teléfono, desconectando de su compañía presente. Este fenómeno, conocido en las redes como "phubbing" (una mezcla de "phone" y "snubbing" en inglés, que se traduce como "despreciar con el teléfono"), está demostrando ser más que un simple hábito, y sus efectos repercuten en las relaciones interpersonales, especialmente en las parejas.

El "phubbing" puede parecer inofensivo a primera vista, pero investigaciones recientes señalan sus graves consecuencias en la satisfacción marital. Estudios vinculan niveles más altos de "phubbing" con insatisfacción conyugal, y la Universidad de Münster en Alemania revela que esta práctica puede generar sentimientos de desconfianza y aislamiento. Además, la cadena de desdén desencadenada por el "phubbing" alimenta un círculo tóxico, empeorando las relaciones.

Beatriz González, terapeuta de parejas, revela que sus pacientes sienten que sus parejas eluden su compañía en favor del móvil. La adicción tecnológica, la incapacidad de desconectar del trabajo y el temor a quedar excluidos son factores subyacentes. Los móviles, diseñados para monopolizar la atención, dificultan resistir sus estímulos. Juan Carlos López, psicólogo, comparte que el cerebro busca novedad y estímulos, y si la conversación o situación se tornan aburridas, el móvil ofrece una solución instantánea. Esta atracción por el móvil sobre la pareja puede aumentar la inseguridad de quien sufre el "phubbing".

Aunque no se trata de un aburrimiento hacia la pareja, sino de la atracción magnética del móvil, López aconseja abordar el problema eliminando la fuente de distracción. Sin embargo, dejar el móvil de lado puede ser complicado, ya que incluso su mera presencia limita las interacciones sociales.

El verano es especialmente problemático para las parejas adictas a las pantallas. En septiembre, las consultas por conflictos de "phubbing" aumentan, ya que las vacaciones revelan la importancia de compartir tiempo sin distracciones. González aconseja establecer reglas para limitar el uso del móvil durante el tiempo juntos. Evitar el móvil en la mesa y limitar las notificaciones son medidas sugeridas. Además, el consejo de comunicar los deseos y necesidades puede ayudar a mitigar el conflicto.

En última instancia, el "phubbing" pone a prueba la conexión humana en la era digital. En un mundo saturado de distracciones, el desafío radica en mantener la atención en las personas que están presentes, en lugar de perderse en las pantallas.

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