Elecciones generales en España: el gobierno de PSOE y Unidas Podemos busca la reelección este domingo


 Internacional

España celebrará este domingo sus elecciones generales 16 desde el fin de la dictadura fascista de Francisco Franco, es decir desde que restauró la democracia, en 1978, y se formó un sistema de monarquía parlamentaria en el que el corazón de la representación popular está en los 350 diputados del Congreso de los Diputados y en los 208 senadores de la Cámara alta. El actual gobierno, integrado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos (UP), liderado por Pedro Sánchez, aspira a la reelección después de su victoria en el año 2019, cuando se formó la primera coalición de izquierdas y que ha afrontado, entre otras cosas, la pandemia de covid-19, la guerra de Ucrania y una dura crisis económica provocada en parte por esos dos fenómenos adversos.

La jornada electoral del 23 de julio pasará a la historia por las condiciones excepcionales en las que se llevará a cabo; en mitad del periodo estival, con una buena parte de la población fuera de sus viviendas habituales y en medio de una ola de calor extrema, lo que obligó que incluso en algunos de los colegios electorales se tuviera que comprar de urgencia algún método de enfriamiento, como ventiladores, aires acondicionados portátiles o nebulizadores. Se prevé que en algunas ciudades, como las del sur del país y las mediterráneas e isleñas, las temperaturas superarán los 40 grados centígrados y en algunos casos rozarán los 45. De ahí que una parte del presupuesto se destinó, además de para instalar las mesas y las papeletas, para la compra de agua, de abundante agua.

Para la renovación de las Cortes Generales, es decir esos 350 diputados y 208 senadores, están convocados a las urnas 37,5 millones de electores de todo el país, de los cuales ya ejercieron su derecho al voto alrededor de dos millones 600 mil, que solicitaron hacerlo por correo, precisamente por la coincidencia con el periodo vacacional. De ahí que la cifra fuera tan excepcionalmente alta. Y para lo que se denomina como el “voto presencial”, es decir acudir al colegio electoral y depositar la papeleta en la urna correspondiente, están previstas 210 mil urnas y 59 mil cabinas, en los que se distribuyeron hasta 85 millones de sobres electorales.

Como es habitual en las jornadas electorales, los colegios electorales abrirán a las nueve de la mañana y cerrarán a las ocho de la noche, a partir de ese momento se podrán difundir las encuestas realizadas a pie de urna, que no son en todo caso resultados oficiales, mientras que el conteo real de los votos iniciará a las nueve de la noche, cuando terminen de votar los electores de las Islas Canarias, que tienen un huso horario diferente, con una hora menos.

Para resguardar la seguridad de los colegios electorales y de las urnas con los votos se prevé un dispositivo policial de más de 90 mil agentes, que son los responsables de vigilar los centros de votación y de resguardar en todo momento las cajas con los votos emitidos, al menos hasta que se trasladen a las oficinas de la Junta Electoral Central donde permanecerán sellados las próximas semanas por si hubiera reclamaciones o impugnaciones por irregularidades.

A pesar de la fecha elegida y las altas temperaturas, se espera que esta jornada electoral tenga una participación alta, quizá superior al 70 por ciento, pero en ningún caso llegará al 82 por ciento que se registró en los comicios de 1982, los más concurridos hasta ahora.

La alta participación se debe en parte a la gravedad de la situación política, en la que está en juego que por primera vez en la historia reciente, al menos si se cumplen los vaticinios de los sondeos, entre al gobierno central del país una formación política de extrema derecha, Vox, que podría ser clave para que el favorito en las encuestas, el candidato del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, logre formar la mayoría suficiente para la investidura, que está fijada en 176 diputados.

A pesar de que las fuerzas de izquierda, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la nueva coalición de izquierdas Sumar, en la que se diluyó Podemos, iniciaron la campaña con un panorama pesimista y con malos augurios en las encuestas, a lo largo de las últimas semanas han logrado movilizar a su fuerza electoral, hasta el punto de que ambos partidos cerraron la campaña en estado de euforia y convencidos de que “es posible la remontada”. En cambio, el PP, que partía como claro favorito, ha ido de más a menos, acusado por sus rivales y por los medios de comunicación afines a la izquierda de “mentir” de forma sistemática y de tener vínculos con una persona condenada por narcotráfico, Marcial Dorado, amigo de la infancia del candidato Feijóo.

En este escenario, el gobierno de coalición de izquierda se enfrenta al primer escrutinio real de su gestión en los últimos cuatro años, en los que a pesar de la pandemia, de la guerra en Ucrania y de accidentes naturales como la erupción de un volcán en La Palma, han logrado sacar adelante importantes avances sociales, como el incremento del salario mínimo interprofesional, la revalorización de las pensiones en función de la inflación o la aprobación de leyes para aumentar los derechos y la protección de las mujeres frente a la violencia de género, como fue la ley del “sí es sí”.

Este domingo se verá si los electores prefieren continuar con el gobierno de coalición de izquierda, que probablemente tenga que pactar con las fuerzas independentistas catalanas y vascas, o si por el contrario se inclinan por un gobierno de derechas, en el que esté por primera vez una fuerza del cariz de Vox, que se muestra orgullosa del legado de la dictadura franquista, que enarbola un discurso con ideas xenófobas y homófobas, y que promueve la ilegalización de los partidos políticos que luchan por la independedencia en Cataluña y el País Vasco.

Fuente: La Jornada

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Bestiario Político No. 68