Así llegan la correísta Luisa González y el empresario Daniel Noboa a la segunda vuelta en Ecuador



Ecuador 

Tras una intensa, violenta e inédita campaña electoral, este domingo Ecuador elegirá finalmente a un nuevo presidente entre la abogada correísta Luisa González y el empresario Daniel Noboa.

Quien obtenga la mayoría de los votos no gobernará el país por cuatro años, como tradicionalmente ocurre, sino hasta mayo del 2025, fecha en que debía terminar su mandato el actual presidente Guillermo Lasso.

Lasso llamó en mayo pasado a elecciones anticipadas tras decretar la "muerte cruzada" por primera vez en la historia de Ecuador. Este recurso provocó la disolución de la Asamblea Nacional que, en ese momento, planteaba la destitución del presidente a través de un juicio político.

Tanto la primera vuelta elelctoral, el 20 de agosto pasado, como los comicios de este domingo ocurren en medio de una de las crisis más profundas por las que ha atravesado Ecuador en su historia reciente.

El nuevo mandatario recibirá a un país azotado por la violencia y el crimen organizado, que mostró su peor cara precisamente en esta campaña presidencial, con el asesinato de uno de sus aspirantes al cargo, Fernando Villavicencio, en agosto pasado.

A juicio de las últimas encuestas, es difícil predecir quién será el ganador. Los expertos coinciden en que hay un grado de incertidumbre y de volatilidad importante que se explica, en parte, por el alto número de indecisos.

Pero ¿qué factores pueden inclinar la balanza? Y ¿en qué pie está cada uno de ellos frente a esta compleja elección?

Aquí te lo contamos.

Corresísmo vs. anticorreísmo

Si bien la situación del país no tiene precentes, en esta segunda vuelta hay un escenario que se repite: el enfrentamiento entre un candidato correísta frente o otro que suma el apoyo del anticorreísmo.

Rafael Correa, quien gobernó Ecuador entre 2007 y 2017, dejó en el país un legado que generó acérrimos seguidores y detractores.

Luisa González, quien sacó el 33% de los votos en primera vuelta y podría convertirse en la primera mujer electa presidenta, representa a la Revolución Ciudadana, el partido de Correa.

Daniel Noboa, quien obtuvo el 23% de los sufragios y podría ser el presidente ecuatoriano más joven en la historia de este país, tiene el apoyo de los críticos del expresidente.

Dos años atrás, el escenario fue muy similiar. El correísmo -liderado por Andrés Araúz, el actual candidato a vicepresidente de González- ganó en la primera vuelta gracias al "voto duro" que tiene esta agrupación, pero perdió la presidencia cuando todo el anticorreísmo se encolumnó detrás de Lasso.

“Se ha creado un imaginario completamente negativo de Correa como figura y eso creo que puede afectar a Luisa González”, le explica a BBC Mundo Raúl Salgado, doctor en Ciencia Política y académico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Quito.

Salgado recuerda que en las elecciones que dieron por ganador a Lasso, en abril del 2021, el descontento con el correísmo fue decisivo.

Esta vez, el fenómeno podría ayudar a Daniel Noboa, a pesar de que él se ha presentado como una alternativa que aspira a superar las etiquetas del correísmo o anticorreísmo.

En este punto coincide Pablo Ospina, historiador y docente de la Universidad Andina Simón Bolívar.

“En esta elección, serán muy importantes los votos del rechazo, los fastidios que las candidaturas provocan en el electorado. Y en ese campo Daniel Noboa tiene ventaja porque hay un rechazo hacia Rafael Correa que es muy grande”, le dice a BBC Mundo.

Así, se piensa que el empresario podría atraer los votos de Christian Zurita (el candidato que reemplazó a Fernando Villavicencio), que representó la tercera fuerza más votada en la primera vuelta (con un 16%) y que planteaba una clara oposición al correísmo, así como también de otros candidatos minoritarios.

Maquinaria electoral del correísmo

Pero ser correísta también tiene sus ventajas.

No hay que menospreciar la tremenda “estructura política” que tiene detrás el correísmo, dice Franklin Ramírez, sociólogo e investigador del Departamento de Estudios Políticos de Flacso en Ecuador.

Y es que Revolución Ciudadana tiene la bancada más grande en la Asamblea Nacional, cuenta con varias alcaldías (entre ellas la de Quito y Guayaquil) y 9 prefecturas, incluyendo Guayas, Pichincha y Azuay.

Luisa González no solo tiene esta maquinaria electoral detrás sino que también un núcleo duro de votantes fieles al movimiento, lo que fue clave para su alto apoyo en primera vuelta.

“En términos de dinámicas electorales, la figura de Correa sigue arrastrando votación con fuerza, que le permite a cualquier candidato que lo represente obtener, de partida, el 32 o 33% de apoyo”, señala Ramírez a BBC Mundo.

“Hay una estructura del movimiento, de la organización política con presencia electoral, de carácter nacional que es muy fuerte. No es un caudillo con discurso, abajo hay una organización muy importante”, agrega.

Hay que tener en consideración, no obstante, que ampliar ese apoyo puede ser todo un desafío.


¿Y Daniel Noboa?

Noboa, en cambio, no tiene una fuerte estructura política detrás.

Aunque es hijo de dos políticos conocidos en Ecuador - Álvaro Noboa, uno de los hombres más ricos del país y candidato presidencial en varias ocasiones, y de Anabella Azín, doctora, asambleísta y legisladora de la última Constituyente-, el postulante a la presidencia suma apenas dos años de experiencia como asambleísta.

Además, es respaldado por un movimiento denominado Alianza Acción Democrática Nacional (ADN) que se creó recién para esta candidatura y que incluye grupos como el PID (Pueblo, Igualdad y Democracia) y Mover, donde se aglutinaron los exmiembros del correísmo tras la ruptura del expresidente Lenin Moreno con Correa.

“Noboa no tiene nada parecido a lo que tiene Luisa González. Él no tiene alcaldes, no tiene colaboradores. Ha mencionado posibles ministros, todos ellos empresarios. Pero no tiene experiencia en el manejo público”, dice Pablo Ospina.

Raúl Salgado afirma que, eventualmente, esto podría convertirse en un problema si logra triunfar este domingo, tal como lo fue para Lasso que batalló con el Congreso durante gran parte de su mandato.

“El no tener un fuerte apoyo político ha sido un problema grave para Lasso. Noboa, sin el respaldo de la Asamblea Nacional, podría ser una continuidad de esa inestabilidad”, indica.

Para Franklin Ramírez, esa idea ha penetrado en el electorado.


“Él (Noboa) no ha podido revertir ese discurso de continuidad de Lasso, esa idea de que él representa a un grupo económico, a una élite, que se va a sostener en esos mismos hilos y en el aparato anticorreísta pero sin una estructura política propia”, explica.

Sin embargo, Noboa ha negado que represente a la derecha y ha asegurado que su voto es de izquierda y de centro izquierda.

Además, los analistas advierten que, para fines electorales, el que sea identificado como un rostro nuevo y alejado de los sectores políticos tradicionales, también le puede ayudar.

“En la primera vuelta explotó bien lo del hartazgo de la polarización política. Él logró correrse de esa polarización y no tuvo un discurso beligerante. Creo que es su gran virtud”, plantea Ramírez.

Por otra parte, Noboa -quien viene de una familia que ha hecho su riqueza en base al negocio de la agricultura- ha logrado posicionarse como un candidato que está concentrado en la golpeada economía del país.

Se ha llamado a sí mismo el “presidente del empleo” y ha prometido que atraerá al comercio y a la inversión.

Y el empresariado parece apoyarlo.

“Todo gobierno debe tener la capacidad de convencer y aglutinar ciertos poderes, entre ellos, a la banca y el sector financiero. Y Noboa los tiene detrás”, dice Raúl Salgado.

“Esa capacidad le resulta difícil a Luisa González por sus políticas de impuestos que no le interesan al sector económico”, agrega.

Pero a favor de la candidata correísta juegan sus años de experiencia en la administración pública, algo que Noboa no tiene y que tampoco tenía Guillermo Lasso.

Fuente: BBC

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