Sufragio femenino en México | Edurne Ochoa




Por Edurne Ochoa

“No reprochamos a los hombres el alejamiento en que nos han tenido, todo es consecuencia de los prejuicios rancios y de los viejos moldes en que nuestras costumbres se forjaron, pero tiempo es ya que exijamos a los hombres que experimenten métodos nuevos”.

Elvia Carrillo Puerto

 

El movimiento sufragista en México comienza a partir de este Primer Congreso Feminista en 1916, siguiendo en 1922 con el voto de las mujeres en Mérida, Yucatán gracias a reformas en su Constitución, con el voto a nivel Municipal en 1947 y a nivel nacional se promulgan las reformas con Aldolfo Ruíz Corrines el 17 de Octubre de 1953, logrando en 1954 que Aurora Jiménez de Palacios fuera la primera Diputada Federal electa. Han pasado 69 y las mujeres aún desconocemos la fuerza de nuestro voto.

 

Este 13 de Enero se cumplen 107 del años del Primer Congreso Feminista de Yucatán, donde se promueven legal y administrativamente después del trance revolucionario los derechos de las mujeres y su condición de ciudadanas, considerándonos sujetas políticas dentro de un espacio público que para la época era impensable alcanzar.

 

Ejercer plenamente nuestros derechos políticos no se pueden ver sin la participación de Elvira Carrillo Puerto. Sin duda para la época la lucha de las mujeres para obtener nuestros derechos políticos electorales representó una resistencia y esfuerzo que hasta el día de hoy seguimos acusando. Fue en 1916 cuando se comenzó a reflexionar a profundidad el papel de las mujeres en la esfera pública y política & claro las desigualdades que sostenemos con los varones. Producto de este encuentro histórico la organización de las mujeres comenzó para darle vida al movimiento sufragista mexicano, teniendo en 1935 la conformación del Frente Único Pro Derechos de la Mujer.

 

Las mujeres como sujetas políticas hemos tenido que caminar un largo recorrido de luchas, conquistas, y resistencias. Hay que recordar que si bien en 1917 con el Presidente Venustiano Carranza hay un ímpetu de las mujeres para participar activamente, también es cierto que seguían existiendo movimientos de mujeres conservadoras que se reservaban su participación en el espacio privado o doméstico.


Esta ruptura da la salida del espacio privado de muchas mujeres y una nueva construcción como sujetas tanto social como políticas, en un entorno sin duda convulsionado por el proceso de revolucionario, pero que marcó un papel también activo de las mujeres influidas por un entorno no solo nacional sino internacional cargado de mensajes y pensamientos emancipadores comenzamos a ocupar posiciones de poder a cuentagotas pero con grandes cuestionamientos públicos.


Entendimos que las reivindicaciones de las condiciones y el pleno reconocimiento de nuestros derechos humanos no solo se encontraba resuelto con tener presencia en el espacio público, comenzamos con la irrupción en el espacio político.


Esta irrupción y la condición del sujeto político femenino aún no se ha logrado forjar plenamente en dos aspectos: Primero la construcción social de las mujeres sigue manteniéndonos en un puesto de subordinación que históricamente se nos ha impuesto, la falta de autonomía política para accionar y decidir de manera libre; y en segundo lugar la igualdad plena y sin brechas, siguen siendo obstáculos en la conformación de liderazgos efectivos y competitivos.


Por lo anterior es que este 2024 en México las mujeres nos estamos convocando para demostrar la fuerza de nuestro voto, teniendo en cuenta que somos el 51.7 % del padrón electoral y entender que podemos decidir el rumbo de nuestro País.


Y recuerden #LasMujeresContamosYVotamos


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Bestiario Político No. 68