La reconciliación a través del diálogo
Por Dr. Gerardo Amarilla
En un mundo con tanta grieta y donde la democracia se encuentra cuestionada por las diferencias profundas entre sus liderazgos y en fracturas que terminan profundizando en la sociedad para poner en riesgo nuestro conocido sistema de derechos y libertades, vamos a hablar del “Dialogo” como herramienta para reconciliar o mejor dicho para lograr o mantener la armonía en una comunidad.
Si vamos a la definición de la Real Academia Española, la palabra diálogo proviene del latín dialŏgus, y este del griego διάλογος(diálogos), formado por dia- (“a través de”) y logos (“palabra”, “razón” o “discurso”).
Etimológicamente, significa “discurso racional” o “a través de la palabra”, no limitado a dos personas, sino al intercambio de ideas para alcanzar la verdad.
La importancia del “diálogo” para la convivencia de una sociedad que se pueda tornar en una vida en armonía que permita lo que conocemos como desarrollo, avance, transitar en la historia de una manera tal que se permita que hoy estemos mejor que ayer y mañana mejor que hoy.
Hay situaciones en la historia, momentos en una sociedad que se producen quiebres, grietas, verdaderos abismos que se producen y muchas veces comienzan en pequeños desencuentros, enfrentamientos, conflictos mal administrados y peor resueltos.
Qué responsabilidad tenemos los líderes en administrar esas diferencias en el marco del sistema democrático para enriquecernos con ella y no generar esos dramas que terminan afectando a la sociedad en ese desarrollo o avance.
Cómo administrar las diferencias con diálogo es un gran desafío y ahí es donde podemos hacer la gran diferencia como líderes.
Hay una película franco libanesa llamada el insulto (L’insulte, 2017), de Ziad Doueiri, que fue nominada al Oscar como mejor película extranjera y tuvo varios premios.
La película muestra cómo un conflicto aparentemente trivial entre Toni (cristiano libanés) y Yasser (refugiado palestino) escala hasta convertirse en un caso judicial nacional que reabre heridas históricas de la guerra civil libanesa.
Hay un conflicto real, que es lo que sucede en los hechos, frente a un conflicto irreal que tiene un trasfondo y que provoca una reacción desproporcionada donde surgen prejuicios, traumas y tensiones históricas.
Ese conflicto escala, a partir de una discusión entre vecinos, se judicializa y termina siendo un debate nacional a través de los medios de prensa. Todo porque no se agotaron las etapas necesarias y convenientes de un diálogo previo, que permita la reflexión, la aclaración y las disculpas.
La película muestra que los conflictos no surgen sólo de hechos objetivos, sino de cómo cada persona percibe, interpreta y representa esos hechos, influida por factores neurológicos, sociales e historias personales.
En un contexto de enfrentamientos duros entre nuestros líderes políticos, cómo podemos hacer los actores con influencia en la política o en la esfera social, para incidir con nuestra conducta y aportar a esa convivencia en armonía que termine en favorecer un desarrollo sano del país y de la sociedad.
Hay un efecto que perjudica al diálogo y favorece el enfrentamiento, a veces con violencia: el efecto distancia de un estadio de fútbol. Cuando uno está en la tribuna de un estadio, camuflado entre la multitud y la distancia, puede gritar e insultar al adversario o a el juez del partido. Pero cuando uno se encuentra con un jugador del otro equipo o con el juez, frente a frente, en un ambiente cerrado, próximo, la reacción es seguramente mucho mas calma, reflexiva e invita al diálogo.
Si yo me aproximo, primero conozco, si conozco entiendo, si entiendo comprendo, si comprendo tolero primero y respeto después, para poder proteger y apoyar después a aquel que piensa distinto. Se podría cumplir aquí aquel pensamiento atribuido a Voltaire o Beatrice Hallde de que “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.”
En cualquier país y sobre todo pensando en su liderazgo político, el diálogo resulta fundamental para entender la posición del otro e incluirla en la posición general. Con un diálogo que busque la síntesis de un país o una sociedad, se logra: el respeto por todas las opiniones, la inclusión en su justa medida todas las opiniones y la construcción de una posición nacional que sea incluyente, abarcativa, superadora y representativa de todos.
Ese diálogo se logra con respeto y con el ánimo de tener una posición país que nos represente, que refleje una cultura cívica democrática civilizada y madura.
De esa manera valoramos el sistema de partidos políticos, entendemos que la participación de todos es importante para respetar e incluir a todos los sectores de la población, evitamos grietas y fracturas en la sociedad, y en definitiva cuidamos y mantenemos la vigencia de la democracia.
Con un diálogo superador donde se incluya y se zanjen las diferencias civilizadamente y en forma madura, se va construyendo un rumbo de la sociedad toda, que en paz y armonía, busca estadios nuevos de desarrollo, de progreso y prosperidad. Armonía significa que hay diferentes sonidos pero que pueden estar ordenados en una partitura para darle coherencia y tonalidad a la música.
En una sociedad muy enfrentada como la Argentina, y -como dicen los propios actores políticos- con una grieta muy importante en su sistema político, me gusta recordar algunos incidentes que nos dejan un ejemplo y una enseñanza muy importante .
El 2 de julio de 2008, el referente del Partido Justicialista (PJ) Antonio Cafiero decía de su contrincante Raúl Alfonsín (perteneciente a la UCR enfrentada históricamente al PJ) : “ he aquí un héroe político, un héroe de la democracia, la expresión mas genuina de lo que es un político, por su vida, por su talento, por su capacidad militante…siempre los argentinos lo vamos a recordar como uno de los grandes constructores de la democracia argentina”.
Y un tiempo antes de este episodio, el 1 de julio de 1974 el líder radical (UCR) Ricardo Balbin expresaba en el velorio del presidente Juan Domingo Perón, aquel discurso memorable en el que decía “vengo a despedir los restos del señor Presidente de la República de todos los argentinos, que también con su presencia puso el sello a esta ambición nacional del encuentro definitivo, en una conciencia nueva, que nos pusiera a todos en la tarea desinteresada de servir a la causa común de los argentinos. No sería leal, si no dijera también que vengo en nombre de mis viejas luchas; que, por haber sido claras, sinceras y evidentes, permitieron en estos últimos tiempos la comprensión final.”
¿Me pregunto, estamos tan lejos de estos tiempos y nuestros líderes tan lejos de estos hombres?. ¿Cuán lejos estamos de reconocer y valorar las conductas y el aporte de nuestros contrincantes, aunque mantengamos nuestras diferencias con sus posturas?.
Y la respuesta es, estamos tan lejos como queramos, estamos a la distancia de cuánto queramos hacer para acercarnos al prójimo como ellos lo hicieron.
En la película El Insulto, en un momento, el conflicto judicial de dos vecinos había escalado tanto hasta llegar a la prensa y movilizar grupos de activistas de un lado y de otro que el primer ministro del Líbano los llama a su despacho, para tratar de resolver el asunto y hacerles entender que debían de deponer la actitud y llegar a un acuerdo. Cuando salen del despacho, ambos contendores se suben a sus respectivos autos, y el cristiano Tony, que además era mecánico se aleja de la escena y por el espejo retrovisor ve que el refugiado palestino Yasser se vuelve a bajar del auto y abre el capot porque este no le encendía. Tony decide dar la vuelta, le pide que se suba y rápidamente identifica el desperfecto, arreglándose para que su denunciado pudiera irse.
Ese gesto vale más que mil palabras.
Ese espacio que se genera en una grieta del hormigón puede quedar como un hueco o se puede llenar con tierra y luego alguna vegetación y hasta una flor.
Construyamos nosotros ese puente. Seamos esa planta o esa flor que crece en medio de una grieta.
Como hicimos alguna referencia al contexto del Rio de la Plata, me parece oportuno citar una frase de la obra de José Hernàndez que en su obra “Martín Fierro” nos enseña “Los hermanos sean unidos / porque ésa es la ley primera, / tengan unión verdadera, / en cualquier tiempo que sea, / porque si entre ellos se pelean / los devoran los de ajuera”.
Resumen y contexto
Resumen (clic para ver)
La reconciliación a través del diálogo Por Dr. Gerardo Amarilla En un mundo con tanta grieta y donde la democracia se encuentra cuestionada por las diferencias profundas entre sus liderazgos y en fracturas que terminan profundizando en la sociedad para poner en riesgo nuestro conocido sistema de derechos y libertades, vamos a hablar del “Dialogo” como herramienta para reconciliar o mejor dicho para lograr o mantener la armonía en una comunidad. Si vamos a la definición de la Real Academia Española, la palabra diálogo proviene del latín dialŏgus, y este…












