La caída de Gertz: una renuncia negociada tras horas de presión en el Senado
México
Ocho horas de maniobras políticas, presiones cruzadas y negociaciones discretas culminaron este jueves con la renuncia de Alejandro Gertz Manero a la Fiscalía General de la República (FGR). Su salida, largamente anticipada en el oficialismo, evitó un proceso de destitución que habría detonado un nuevo conflicto interno para Morena y que, de acuerdo con diversas fuentes parlamentarias, ya estaba en preparación.
El episodio arrancó la noche del miércoles, cuando Adán Augusto López Hernández —líder de Morena en el Senado y presidente de la Junta de Coordinación Política— acudió a Palacio Nacional para entregar a la presidenta Claudia Sheinbaum un documento que señalaba incumplimientos en la gestión de Gertz. Ese movimiento encendió las alarmas: la relación entre la mandataria y el fiscal llevaba meses deteriorada por retrasos en investigaciones clave y por una falta de alineación estratégica en casos de alto perfil.
Sheinbaum confirmó la existencia del escrito durante su conferencia matutina, sin entrar en detalles. Ese guiño fue suficiente para detonar especulaciones y acelerar los tiempos. A partir de ese momento, el Senado se convirtió en el centro de operaciones: Morena cerró filas, la oposición exigió información y Adán Augusto monopolizó el flujo de datos. En privado, adelantó que la salida del fiscal era un hecho y deslizó que, si no renunciaba, se activaría un proceso de remoción por faltas graves.
La Junta de Coordinación Política sesionó desde temprano. Los coordinadores opositores pidieron copia del documento presentado a la presidenta; nunca lo recibieron. Con todo, salieron convencidos de que el oficialismo forzaría la salida del fiscal ese mismo día. La duda era el mecanismo.
Mientras el pleno operaba con una agenda mínima, las negociaciones continuaban fuera de reflectores. En la FGR, Gertz analizaba sus opciones junto con su equipo. En el Senado, Morena preparaba ya un dictamen de destitución por incumplimiento en la entrega de informes trimestrales. Para media tarde, el mensaje era claro: o renuncia o remoción.
Pasadas las 17:00 horas, se destrabó el impasse. El Senado recibió la carta de Gertz, dirigida a la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo. En tres párrafos, el fiscal comunicó que dejaba el cargo para aceptar la propuesta de Sheinbaum de convertirse en embajador en “un país amigo”.
Con la carta sobre la mesa, la sesión se reanudó a las 18:00. Morena pidió dispensar trámites para votar de inmediato la renuncia bajo la figura de “causa grave”. La oposición cuestionó el argumento, señalando que aceptar una embajada no encaja en la definición constitucional. Pese a las críticas, la mayoría aprobó la renuncia con 74 votos.
En paralelo, el Senado lanzó la convocatoria para iniciar el proceso de selección del nuevo fiscal, un procedimiento que podría prolongarse al menos dos semanas. Mientras tanto, Gertz dejó una pieza colocada: nombró a Ernestina Godoy —consejera jurídica de la Presidencia y exfiscal de la Ciudad de México— como titular de la Fiscalía Especial de Control Competencial, la figura que asume de manera interina ante la ausencia definitiva del fiscal general. Ese movimiento, firmado horas antes de su salida, no impide que Godoy compita por la titularidad.
Al cierre de la jornada, Adán Augusto López negó presiones y se declaró satisfecho con el desenlace. “Hace mes y medio que no hablo con él”, sostuvo ante la prensa, mientras abandonaba el Senado tras una operación política que marcó el fin del ciclo de Alejandro Gertz al frente de la FGR.
Fuente: El País
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