El Senado Argentino cambia de mando: el oficialismo crece y el peronismo sufre su peor retroceso en tres décadas
Argentina
El Senado argentino abrió una nueva etapa legislativa tras la jura de los 23 senadores electos el 26 de octubre. La Cámara Alta queda ahora configurada con un oficialismo que triplica su presencia y mejora su posicionamiento político, aunque aún sin números propios para garantizar quórum. La administración de Javier Milei seguirá obligada a articular con los bloques dialoguistas para avanzar con su paquete de reformas.
El peronismo, en cambio, enfrenta su retroceso más profundo desde 1993: pasa de 34 a 28 escaños en un contexto de disputa interna marcada por el choque entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. La bancada también quedó atravesada por la presión de Convicción Federal, cuyos cuatro legisladores mantendrán bloque propio pese al intento de José Mayans de unificar la representación.
El PRO y la UCR también registran pérdidas y quedan con 4 y 10 senadores respectivamente. Sin embargo, ambos espacios serán piezas clave en la ingeniería legislativa que el Gobierno requiere para la segunda fase del mandato.
El caso Villaverde, eje de la tensión
Como se anticipaba, la situación de la rionegrina Lorena Villaverde —acusada de presuntos vínculos con el narcotráfico— marcó el clima político. La senadora electa estuvo brevemente en el recinto e incluso ocupó una banca antes de retirarse. En esos minutos intercambió palabras con Patricia Bullrich y con el senador Luis Juez, uno de sus defensores públicos.
Villaverde carga con antecedentes que reavivaron las dudas sobre su nominación: fue detenida en Estados Unidos en 2002 por supuesto tráfico de drogas y se la vincula con Claudio Cicarelli, ligado al narcoempresario Fred Machado. El oficialismo terminó pidiendo que su diploma volviera a la Comisión de Asuntos Constitucionales por falta de consenso para validarlo.
Karina Milei, presencia discreta y fricciones con Villarruel
La sesión contó con la presencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, acompañada por Manuel Adorni y Diego Santilli. Su ingreso generó un contrapunto administrativo con la vicepresidenta Victoria Villarruel, luego de que desde la Casa Rosada trascendiera malestar por la gestión de los palcos. Finalmente, las invitaciones quedaron en regla y los gobernadores Rolando Figueroa, Leandro Zdero y Gustavo Melella ocuparon el espacio principal.
Aunque compartieron recinto, Karina Milei y Villarruel evitaron saludos o intercambios visibles. La sesión avanzó sin incidentes y dio paso a la jura de los legisladores electos.
Cruces, gestos políticos y escena parlamentaria
El acto dejó distintas postales políticas. Jorge Capitanich abrió la ronda de juramentos, tras superar la impugnación impulsada por el oficialismo. Patricia Bullrich protagonizó uno de los momentos más tensos al intentar tomar la palabra para cuestionar el límite de invitados que se le impuso, en contraste con otras bancas. Desde Labor Parlamentaria ya se había acordado evitar discursos, por lo que su reclamo no prosperó.
Pese al contrapunto, Bullrich saludó con complicidad a Karina Milei, quien respondió con gestos aprobatorios. La funcionaria también dedicó señales positivas a los senadores Nadia Márquez y Agustín Coto. En contraste, Alfredo Olmedo no logró captar su atención, pese a su saludo característico.
El gobernador neuquino Rolando Figueroa celebró efusivamente la jura de su ministra Julieta Corroza, mientras que la camporista Ana Marks asistió a la ceremonia con su hija en brazos, una imagen que no pasó desapercibida.
Lo que viene
Victoria Villarruel se mostró conforme con el desarrollo de la jornada y adelantó que el Senado tendrá sesiones extraordinarias para abordar iniciativas que el Ejecutivo enviará en las próximas semanas. Con un oficialismo fortalecido pero aún lejos de la mayoría propia, el Congreso se prepara para una fase de negociaciones intensas y alianzas tácticas que definirán el rumbo de las reformas gubernamentales.
Fuente: Clarín

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